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Presentación y objetivos | Metodología | Justificación y Antecedentes



Presentación y objetivos

El proyecto Haití-Uruguay: Promoviendo la Cooperación Sur-Sur es una iniciativa del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá que desarrolla el Centro de Formación para la Integración Regional (CEFIR) en colaboración con el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. El proyecto comenzó a ejecutarse en abril de 2009 por un período de 18 meses. Iniciativas similares están siendo implementadas en Argentina, Brasil, Chile y México.

El objetivo general del proyecto es sensibilizar y generar condiciones políticas e institucionales para promover la cooperación de Uruguay con el desarrollo de la República de Haití.

Para el logro de su objetivo general, el proyecto se plantea como objetivos específicos la sensibilización de actores políticos relevantes, instituciones académicas, organizaciones sociales y políticas y empresas privadas respecto a la posibilidad, relevancia y conveniencia de implementar acciones de cooperación con Haití. Asimismo se busca contribuir al proceso de incorporación de la cooperación al desarrollo como una dimensión orgánicamente integrada a la política exterior uruguaya.

Las actividades de sensibilización del proyecto contemplarán dos niveles de acción: uno focalizado en actores específicos relevantes (autoridades de gobierno, formadores de opinión, etc.) y el otro orientado a la opinión pública en general.

El proyecto busca también generar conocimiento y recomendaciones de políticas en particular en tres grandes áreas temáticas:

a) Fortalezas, debilidades y capacidades institucionales instaladas principalmente en la Presidencia de la República (Oficina de Planeamiento y Presupuesto) y en el Ministerio de Relaciones Exteriores para liderar la implementación de políticas activas de cooperación internacional (muy especialmente con Haití). Se estima que la experiencia y el conocimiento adquirido por el personal de las Fuerzas Armadas a través de su participación en la MINUSTAH representa un capital valioso que debe ser aprovechado

b) Capacidades potencialmente disponibles –principalmente know-how y recursos humanos- en instituciones públicas a seleccionar (Ministerios, entes comerciales e industriales del estado, Poder Judicial, cuerpos de seguridad, etc.) e instituciones académicas y educativas, para desarrollar actividades de cooperación con Haití.

c) Nuevos desarrollos y experiencias innovadoras en materia de cooperación al desarrollo, tanto Sur-Sur como de carácter triangular, particularmente aquellas que algunos países de la región han comenzado a implementar en Haití. Elaboración de lineamientos para generar propuestas creativas y aplicables a la cooperación de Uruguay con Haití.

d) Análisis y promoción de emprendimientos privados y/o público-privados uruguayos ó uruguayos en asociación con empresarios de otros países, en Haití.

Tanto la sensibilización de los actores como la generación de conocimiento apuntan a promover la implementación de proyectos de cooperación con Haití por parte de instituciones y empresas públicas y privadas uruguayas que además, puedan servir como disparadores hacia nuevas y creativas formas de cooperación Sur-Sur y/o de carácter “triangular” (Sur-Norte-Sur).


Metodología

Para cumplir los objetivos del Proyecto será necesario apelar a un conjunto de instrumentos metodológicos, todos ellos dirigidos a modificar percepciones y tradiciones arraigadas en la sociedad y las instituciones uruguayas respecto a la cooperación internacional y acerca del papel, capacidades y posibilidades del Uruguay en dicho campo. También respecto a los beneficios potenciales que para el país podrían derivarse de dichos cambios.

En efecto, es necesario informar sobre Haití y su realidad con fines de sensibilización pero principalmente plantear y fundamentar que la sociedad uruguaya no sólo tiene potencialidades que le permiten ofrecer cooperación a otros países, sino que puede -y debe- hacerlo en base a una relación regida por la lógica de ganar-ganar.

Así, es preciso lograr que actores políticos relevantes, instituciones académicas, organizaciones públicas y empresas privadas perciban las posibilidades y beneficios potenciales de la cooperación con Haití. Será necesario detectar posibles ventanas de oportunidad que la cooperación para el desarrollo ofrece a sus eventuales protagonistas –en términos institucionales y/o individuales- y colaborar en la generación de condiciones para que ellas puedan ser aprovechadas en beneficio mutuo de Haití y de Uruguay.

Ello, sin olvidar los fundamentos ético-políticos que sustentan el deber de cooperar con el pueblo haitiano en función de las relaciones y hasta de la deuda histórica que la región tiene con la primera República negra del mundo por el papel que ella jugó en el proceso anti-colonial latinoamericano. Es más, la región tiene el mayor interés en reincorporar plenamente a Haití como activo miembro de la comunidad latinoamericana.

De allí que el proyecto propone apelar a diversos instrumentos de sensibilización, generales y específicos, contemplando además que ellos contribuyan a generar el conocimiento necesario para encarar un proceso de cooperación realista y mutuamente fructífero.

Ello supone, por una parte, actividades de sensibilización dirigidas al conjunto de la población, complementados con acciones dirigidas específicamente a ciertos actores: académicos, instituciones y altos funcionarios públicos, dirigentes políticos, organizaciones sociales, empresarios privados, etc.

Dichas acciones permitirán desarrollar iniciativas específicas de generación de conocimiento para identificar áreas en las que la cooperación sea posible y relevar experiencias exitosas de cooperación Sur-Sur y/o triangular. De tal forma se estará en mejores condiciones para desarrollar metodologías creativas y novedosas que, atendiendo a las necesidades de la población haitiana, sean respetuosas de sus tradiciones y su cultura. Condición que aumentará las posibilidades de que la cooperación resulte eficaz y eficiente.

De esta manera, habrá que detectar aquellas áreas en las que Uruguay posee potencialidades –capacidades y voluntad política- de cooperación.

Por otra parte, será necesario identificar actores haitianos con disposición real de participar activamente en procesos de cooperación eficaces. Se parte del supuesto que los proyectos de cooperación serán elaborados con real participación de los actores haitianos –muy particularmente su gobierno- y que ellos deberán ser concebidos de forma que los recursos invertidos sean destinados efectivamente a los objetivos sustantivos del proyecto: transferir conocimiento y promover la construcción de capacidades en beneficio de la superación de la actual realidad de las instituciones y la población haitianas.

Por el carácter innovador de la propuesta, se trabajará con el horizonte inicial de generar proyectos-piloto en aquellas áreas de cooperación que se definan como necesarias/prioritarias por las autoridades de Haití, se cuente con las capacidades adecuadas por parte de Uruguay y existan probabilidades de éxito.


Justificación y Antecedentes


Justificación

Uruguay ha desarrollado tradicionalmente una activa política de participación en Misiones de Paz. Ella se intensificó a medida que, luego del fin de la guerra fría la disolución de la URSS, el Consejo de Seguridad de NNUU comenzó a extender y profundizar el despliegue de tropas en operaciones de mantenimiento de la paz con el fin de garantizar la seguridad internacional ante el estallido de una serie de conflictos.

Actualmente, el país tiene desplegado un muy considerable número de observadores y contingentes militares en 11 Misiones de Paz de NNUU y en la península del Sinaí (Acuerdo de Camp David).

En dicho contexto, Uruguay se integró de manera relativamente temprana a la MINUSTAH en 2004 y lo hizo con un contingente militar significativo que ha ido creciendo al asumir nuevas y más variadas tareas en Haití. Sin embargo, la cooperación uruguaya en dicho país no trascendido al aporte de tropas militares.

Debe precisarse que el Ministerio de Defensa Nacional –y los propios militares- así como el Ministerio de Relaciones Exteriores, acuerda con el diagnóstico, generalizado entre los gobiernos latinoamericanos, de que Haití requiere de una acción de cooperación internacional eficaz y eficiente que permita a la sociedad haitiana reconstruir el Estado y sus capacidades, reconstituir un tejido social profundamente dañado y recuperar un territorio que soporta verdaderas condiciones de catástrofe ambiental en muchas áreas.

Mientras la sociedad haitiana no logre reconstituir con cierta solidez las funciones más elementales del estado, poner en funcionamiento servicios básicos, reparar/construir mínimos elementos de infraestructura de forma de poner en marcha su economía, la MINUSTAH deberá permanecer allí como garantía de estabilidad.

El objetivo de esta propuesta es colaborar en tal sentido, aportando para que la cooperación internacional con Haití supere gradualmente su actual fase centrada en la estabilización de las condiciones de seguridad, para enfatizar progresivamente en las tareas de cooperación para el desarrollo.


Antecedentes

En un primer momento, la participación de Uruguay en la MINUSTAH estuvo a cargo de un contingente del Ejército con participación simbólica de la Armada Nacional y la Fuerza Aérea Uruguaya, concentrándose en la región del sur de la isla (con base en Les Cayes). Posteriormente, también se desplegó un contingente en la región del nordeste –con base en Fort-Liberté- para relevar al contingente español allí emplazado.

En el año 2007, se sumó también un componente de la Fuerza Aérea que asumió tareas de patrullaje del espacio aéreo y control de pistas no autorizadas de aterrizaje. Para ello desplazó un avión, con sus correspondientes tripulaciones y personal de apoyo, para cumplir tareas en la MINUSTAH.

Por su parte, en el marco de la ampliación del mandato que el Consejo de Seguridad de NNUU definió para la MINUSTAH, la Armada Nacional estableció las bases logísticas y operacionales para cumplir tareas de guardacostas en el litoral marítimo haitiano con la misión de interdicción de tráficos ilícitos –particularmente drogas y armas- en aguas jurisdiccionales haitianas. De tal manera, Uruguay es el segundo contingente de la MINUSTAH en términos cuantitativos, apenas por debajo del número de efectivos destinados por Brasil.

Por otra parte, Uruguay ha integrado de manera activa y consecuente el denominado “Mecanismo 2x4” que ha devenido en “2x9” a medida que más países latinomericanos fueron aportando personal a la MINUSTAH. Este mecanismo ad hoc se ha transformado en un inédito instrumento de cooperación latinoamericana permitiendo impulsar iniciativas regionales comunes en el Consejo de Seguridad y el Departamento de Operaciones de Paz de Naciones Unidas (DPKO) en relación con la MINUSTAH en Haití.

Sin embargo, en ese panorama de activa participación en la tarea de garantizar condiciones de seguridad y atender emergencias de tipo humanitario en Haití, la cooperación uruguaya con dicho país presenta limitaciones serias.

En tal sentido y de manera muy sintética puede decirse que hasta el momento la cooperación uruguaya con Haití ha sido casi exclusivamente unidimensional –militar- y se ha concretado prácticamente en la actuación del contingente militar en el marco de MINUSTAH. Ello se ha reflejado en una mínima participación del Ministerio de RREE en todo lo referido a la cooperación con Haití y como contrapartida el protagonismo casi exclusivo del Ministerio de Defensa Nacional –y fundamentalmente de las FFAA.

Desde 2005, han surgido “atisbos” de voluntad de cooperación con Haití por parte de algunas instituciones del estado uruguayo. La principal fue una misión integrada por técnicos de empresas públicas y también del Ministerio de Salud Pública, con objetivos exploratorios que hasta ahora no ha arrojado resultados concretos.

Estas tímidas iniciativas se concretaron junto a la creación de una “Dirección General de Cooperación Internacional” en el Ministerio de RREE que promovió algunas reuniones con el fin de estudiar formas de cooperación con Haití, más allá de las que cumple el contingente militar uruguayo en la MINUSTAH.

Sin embargo, aquel impulso de promover una cooperación de carácter más integral con Haití y de explorar su potencialidad en el sentido de generar una política activa de cooperación internacional al desarrollo como una dimensión de la política exterior uruguaya no se ha concretado. De todas formas, las gestiones cumplidas así como algunos documentos y perfiles de proyecto elaborados pueden representar antecedentes valiosos para futuras iniciativas.

No es necesario abundar en argumentos para justificar las potencialidades que Uruguay –como país de renta media- posee para desarrollar una política de cooperación al desarrollo con Haití. Ellas pueden sintetizarse en capacidades técnicas e institucionales construidas en ciertas áreas por organizaciones nacionales, tanto en la esfera privada como en la pública. Además, la cultura política democrática de largo arraigo en el país, pone en general a los uruguayos en buenas condiciones para establecer relaciones y diálogos respetuosos con otros pueblos y culturas.

Obviamente, Uruguay –como los demás países de la región- posee fuertes limitaciones económico-financieras para encarar políticas independientes de cooperación internacional para el desarrollo. Será necesario aplicar creatividad y voluntad política para superar ese escollo a través de acuerdos detriangulación.

En esa dirección pretende trabajar este proyecto.



Equipo




- Julián González Guyer:
Director de Proyecto



- Gerardo Caetano:
Investigador Principal



- Sandra Perdomo:
Consultora Técnico Metodológica



- Carlos Luján:
Responsable de Consultoría



- Gustavo Méndez:
Asistente de Investigación



- Thomas Evans:
Asistente de Investigación



- Ariadne García:
Asistente: Traducción y Redacción de información
sobre Haití.